Acabo de abrir los ojos...
Estaba tumbado. Creía que el sonido repetitivo que escuchaba era el gotear de la lluvia. Pero cuando he abierto los ojos he visto demasiado luz.
Aquí cuando hay luz, no llueve.
He salido de debajo del toldo improvisado que fabriqué hace ya 23 días. He ido a la orilla y me he sentado.
Lo he vuelto a intentar... he cerrado los ojos, he cogido aire... pero sigue doliendo. La prisión que me trajo a esta playa sigue con la dureza en sus barrotes. Voy a intentarlo otra vez:
El día que me embarqué en el viaje que me ha traido hasta aquí lo hice con un único propósito: alejarme de todo lo que me recordara por qué no podía respirar. Encayé en la arena de este lugar y, después de comprobar que aquí nada me recordaba a ti, decidí quedarme aquí.
La última vez que te vi comprendí que había un muro que nos separaba por mucho... ahora espero creerme que ese muro era lo único que nos separaba... superar los recuerdos.
Y todo esto es un suspiro.
Vuelvo a abrir los ojos. Mira la tienda cochambrosa y me doy cuenta de que el sonido no era agua de lluvia, sino el roce continuado de una rama en el "tejado"... mejor que lo arregle antes de que haga un agujero.
A ver qué depara el próximo suspiro.


escapedegas dijo
son momentos especiales con uno mismo. Yo los valoro mucho.
Un beso.
5 Mayo 2008 | 12:23 AM