...que nunca llegan. Porque resulta muy estúpido esperar que aquello que ocurre porque sí tenga una explicación. Que sí, que puede que exista pero que de poco te va a servir.

Hace 6 meses, cuando me subí al barco que me trajo hasta aquí lo hice basándome en el dolor provocado por el partir de un persona. A día de hoy sigo sin conocer el motivo exacto por el que ocurrió. Y la verdad es que creo que, por más que la busque, nunca la encontraré... Y si llega el momento en el que la encuentre, tampoco espero que puedan llevarme a algún sitio.

Hoy espero na explicación nueva cuando acabo de comprender lo que en su momento supe: ¿de qué va a servir? El teléfono no sonará pero... ¿y si suena? ¿Me va a pedir perdón? ¿Me va a decir que no se ha dado cuenta? Es obvio que no; es obvio que existe un motivo y, como siempre, este no tendrá una explicación que valga; y como siempre me tocará hacer frente a otros meses de lucha por salir de un sentimiento.

Sentimiento en el que me encuetro y, tengo la sensación incesante, que provocado por una tela de "medias verdades", por palabras cargadas de "algo" que en realidad no existía... y que han llevado a la actuación más infantil que se puede tener en esta situación: no te cojo el teléfono y así tú das por sentado que esto se ha acabado.

¿En serio?

Y ya lo que es aún peor: ¿por qué te despediste con un "te quiero"? ¿Por qué lloraste cuando recibiste el regalo de aniversario? ¿Por qué me "prometiste" que lucharías porque esto durara para siempre?

Lo dicho, explicaciones que no servirán para nada porque la más sincera sería: "te mentí"... y no por sincera va a dejar de doler.